EL HADA DE LOS CHUPES

retirada chupete

El cuento de hoy sin duda, os servirá de gran ayuda para aquellos que estáis metidos en la operación retirada del chupete: EL HADA DE LOS CHUPES.

Un cuento fácil de entender para lo más pequeños y una buena herramienta para los papás.

Esa mañana María se levantó, y dio un beso de buenos días a su osito preferido, que como siempre, la había acompañado en sus dulces sueños. Cogió su chupete verde, y lo colocó al lado de la almohada.

  • Buenos días cariño!! – la saludó mamá desde la puerta con una sonrisa en los labios.
  • Buenos días mami!!! – respondió María emocionada.
  • María, me he fijado que llevas unas noches que usas menos tu chupete verde – le dijo mamá – y como ya eres mayor, ¿no crees que va siendo hora que llamemos al hada de los chupes?
  • María la miró extrañada, ¿el hada de los chupes?
  • Mamá se sentó con ella en la cama, y le contó una historia preciosa.

En un país muuuuy lejado, lleno de magia y color, vivía un hada con el cabello dorado, unas alas que brillaban incluso en las noches más oscuras y la sonrisa más hermosa que puedes imaginar. Ese hada, tenía un trabajo: era la encargada de los chupetes de los pequeños. Así, cuando un niño ya no necesitaba su chupete porque ya era demasiado mayor, el hada de los chupes se lo retiraba y se lo entregaba a un nuevo bebé nacido. A cambio de llevarse el chupete, el hada de los chupes le dejaría un pequeño regalo al niño para compensar su pérdida.

  • ¿Sí, mami?- preguntó María contrariada- pues yo ya soy mayor. Así que ya no necesito el chupe!!!

Esa noche, cuando se fueron a la cama, María puso su chupete verde en la mesita de noche, y llamó al hada de los chupes.

  • Hada de los chupes, hada de los chupes, ya soy mayor y no necesito el chupete. Te lo puedes llevar.

María se durmió esa noche con una sonrisa en los labios, sabiendo que a la mañana siguiente todo sería distinto.

De repente, en mitad de la noche, escuchó un ruido, un aleteo, ¿que será? se preguntó. Al abrir los ojos vio una luz dorada que venía de un rincón de su habitación. Y al incorporarse vio, ahí, lo más increíble que había visto en su vida.

Una pequeña Hadita rodeada de luz, con unas grandes alas que brillaban y una gran varita en forma de estrella la miraba desde el otro extremo de su habitación.

María se quedó sin habla, ¡¡era el hada de los chupes!!

Y tal como apareció, la luz se fue apagando poco a poco, hasta que desapareció.

Al mirar en su mesita, María se dio cuenta que ya no estaba su chupete, y que en su lugar, el hada de los chupes había dejado un pequeño paquete. Un nuevo osito precioso para que la acompañase en sus dulces noches de sueño!!  María cogió su nuevo oso y se volvió a dormir dulcemente con una gran sonrisa. Sin duda, el hada de los chupes había hecho un gran trabajo.

dejar chupe

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

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